Round one: Fight!

chun liPara los noventeros que pasamos por el ATARI©,  NINTENDO© Y SUPER NINTENDO©, Street Fighter© era un juego ícono en esa época;  con todo esto de la endometriosis, yo era Chun Li y la bendita Endometriosis era HONDA :); el Round One:Fight!, era el inicio de una pelea entre dos personajes, y uno de ellos tenía que ganar; esta era mi pelea y le iba a dar con todo.

Como les comentaba posts atrás, ya habíamos pasado por todo, estimulación ovárica, inseminación artificial y lo que seguía era la fertilización in vitro; además les había mencionado que este procedimiento (la fertilización in vitro o FIV) sólo tenía un 30% de efectividad; podía ser este mi primer, segundo o tercer intento antes de llegar a la cirugía a la cual yo rehuía meses atrás.

Cuando entras en este mundo de la fertilización asistida, al inicio piensas que estas sola, que no hay muchas personas con lo mismo, vez a tantas madres muy jóvenes con una retafila de pequeños en sus espaldas o en los parques; dos, tres, cuatro niños, como si fuera fácil tener y criar uno; será que uno ya tiene sus treinta y tantos y te vuelves más responsable en la crianza y en lo que se debe hacer y quiere hacer.

En Enero 2017,  habíamos acordado una fecha con el Doc para iniciar la preparación antes de la transferencia embrionaria (colocación de los embriones en el útero). Empezamos con los dosajes hormonales seriados, la toma de estrógenos, progesterona; sin mencionar el ácido fólico que ya lo venía tomando casi un año atrás, ácido acetilsalicílico; y los seguimientos ecográficos. Eso de los seguimientos ecográficos a diario era lo que más detestaba; yo soy muy vergonzosa pero a estas alturas del partido mi vergüenza se quedo en el tacho, ya que más, si quieres algo, caballero nomás.

Empezamos a contar los días, en esta etapa del proceso, ya no buscaba el crecimiento de mis folículos (donde se encuentran los óvulos); sino, de que tan engrosado se encuentra el endometrio (capa interna del útero que es muy vascularizada y que irá creciendo, cuanto más gruesa esté dicha  capa, mejor se acoplaran los embriones que me colocarían).

Esos días fueron terribles, tenía que ir todos los días a la clínica a los controles que les mencioné; y en ese entonces yo trabajaba en dos hospitales; en ambos, les había contado a mis jefes directos y a algunos colegas sobre el proyecto en el que andaba; todos se portaron divinos conmigo, me dieron todas las facilidades para llegar un poco más tarde al trabajo; sabían que era algo tan importante y valioso; les agradezco por ello, todas sus condescencias para conmigo y para el futuro bebé dieron fruto.

La espera para la transferencia embrionaria, a pesar de que sólo eran días, fue eterna. Los días pasaban más lentos que de costumbre, sentía como si iba a asistir a una cita a ciegas, una incertidumbre total; lo que estaba a puertas de hacer iba a cambiar nuestras vidas completamente; analizas, manos frías, mirada perdida; y te vuelves a cruzar con un niño por ahí; eso es inevitable cuando eres Pediatra, y te das cuentas que lo quieres; ves la hora, ya toca la inyección, dolor placentero, es por una buena causa. Lo de las inyecciones sólo fueron días previos  a la transferencia embrionaria, y eran subcutáneas, felizmente que mi pancita estaba gruecita, por no decir gigante y no dolía la aplicación  de estas inyecciones. Con tantas hormonas a cuestas ya estaba bordeando los 78kg, si bien mi talla es 165cm, la ropa no la podía disimular más.

Veíamos que día a día el endometrio se iba engrosando milímetro a milímetro, cuando llegó al diámetro deseado por el especialista, me dijo: Ya es hora;  me coloqué una de las tantas inyecciones que me indicaron  en esos días, y ya estábamos listos para el ROUND ONE: FIGHT!.

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