Saori y Seiya

Estábamos a puertas de algo grande. Mis embriones estaban descongelados, yo en la puerta como novia esperando al novio, mi esposo serio disimulando el nerviosismo, con sus clásicos ojos de búho cuando esta asustado; aguardando a que nos llamen a pasar a la sala de procedimientos.

En el post previo les comentaba que habíamos decidido retomar el tratamiento, preparar mi cuerpo hormonalmente para recibir a los embriones que en mejor condición estén; y digo embriones, porque el Doc no se las juega, me podían transferir (colocar los embriones en mi útero) uno, o dos, o tres. Es que los chances eran variados. Aquí les dejo un enlace que me pareció muy didáctico si por ahí hay alguna persona gritando en silencio que quiere ser mamá. Número de embriones a transferir. Si alguna de ustedes le da una mirada a este enlace, verá la palabra ovodonación, ¿ donación de óvulos?; así es.

Resulta que hay más mujeres con problemas de infertilidad de lo que parece, si por ahí alguna persona tiene una pareja teniendo relaciones por más de un año y sin ningún tipo de método anticonceptivo, preocúpese.

Este es el caso de una amiga que no mencionaré su nombre, pero que estuvo por muchos años con un individuo; resulta que se acabó el eterno enamoramiento a los cuarenta y tantos;  y sin darse cuenta estaba en la última parte de su vida reproductiva cuando notó que perdió el tiempo con ese individuo y decidió ser mamá. A esa edad la calidad de los óvulos es mala, sin contar con el riesgo creciente de malformaciones en el feto después de que la madre tiene más de 35 años. Según un estudio koreano, que se realizó desde el 2001 al 2012, evaluando 15381 mujeres a quienes les habían realizado amniocentesis ( se refiere a la  prueba prenatal  en la cual se extrae una pequeña muestra del líquido amniótico que rodea al feto para analizarla y determinar si presenta alguna malformación); determinaron que el riesgo de presentar malformaciones en el feto incrementaba exponencialmente después de los 35 años. En el caso de los fetos con Síndrome de Down (trisomía 21), de cada 1000 mujeres por encima de los 35 años, 11 tenían Síndrome de Down; después de los 40 años, 15 fetos tenían Síndrome de Down, y 37 fetos padecían esta mutación genética cuando la madre tenía más de 45 años, les dejo el link del estudio.Maternal age-specific rates of fetal chromosomal abnormalities in Korean pregnant women of advanced maternal age

Resulta que mi amiga, sabiendo esto de los riesgos, decidió ir por la ovodonación, acudió a la clínica donde la venían tratando y busco a una donante de óvulos que tuviera los rasgos similares a los de ella, y luego del tercer intento, Dios la bendijo con una hermosa y saludable bebé.

Regresando a lo mío, estábamos listos, y lo digo en plural porque el  futuro papá estaba más nervioso que yo; en esos días previos a la transferencia y en una de las consultas con mi gine, mi esposo estaba presente;  y hablamos sobre el número de embriones que me colocarían, cuando el gine le dijo al futuro papá que podía colocar dos o tres, salto la pregunta; ¿es posible que nazcan dos o tres niños?; el Dr. Beuermann asintió, mi esposo con ojos de búho  otra vez,  y yo muerta de risa.

Respecto a las posibilidades del embarazo múltiple, era algo que podía pasar como que no; la verdad, me hubiera encantado tener dos niños. Soy hija única, y cuando mi mamá enfermó de cáncer, sentí la enorme necesidad de un hermano o hermana.

Decidimos que sólo me colocaría dos embriones, y a cruzar los dedos. El hecho que coloque dos; nos lo dejo claro el Doc., no era 100% seguro que se implanten los dos, podía ser uno, dos, o ninguno. Después de esa consulta y con la idea dando vueltas que podían ser dos niños, y con lo que vimos (vimos trillizos llegando a la clínica, cargados por la mamá, la abuela y una nana); creíamos que estaríamos con suerte, el futuro papá ya empezaba a poner nombres. Quienes conocen a mi esposo, saben que es fanático de los Caballeros del Zodiaco, y que en su afán de controlar mis nervios me molestaba que cuando nazcan los iba a inscribir en la RENIEC como Saori y Seiya; todo el tiempo me mencionaba a Saori y Seiya;  en el carro, cuando sacábamos a pasear a Chester, haciendo las compras; Saori y Seiya rondaba en mi cabeza hasta cuando estaba de guardia; tanto así que un día antes de ingresar a la sala de procedimiento para que me hagan la transferencia, fui a la iglesia donde me casé y le pedí a Jefe de todos los Jefes, que me hiciera el milagro, le mencione de Saori y Seiya, que los esperábamos, que estábamos listos, que nos hiciera el milagro, y así fue.

Llegó el día esperado, la transferencia embrionaria a puertas, nosotros esperando a que me llamen, y la esperanza a flor de piel. Dijeron mi nombre en voz alta, pasé a la sala de procedimientos, esta vez me acordaría de todo, pues la transferencia embrionaria, es la inserción de los embriones en la cavidad uterina, con una guía ecográfica, con una cánula especial y la paciente despierta. Les dejo un video por si les da curiosidad.Transferencia embrionaria

Mientras el Doc hacia la transferencia, conversábamos y me menciono que ya estaba por hacerlo, en mi cabeza sólo estaban Saori y Seiya, Saori y Seiya…, no sé cuantas veces lo repetí, ya los esperábamos.saori y seiya

Fue un procedimiento muy rápido, estuve en reposo un par de horas, y luego fui a casa. El levantarme fue con mucho miedo, a pesar que soy médico y sabía que no iba a ocurrir, en mi cabecita circulaba la idea, no te muevas mucho, Saori y Seiya se pueden caer; por si acaso no son bolitas que si la madre se levanta se caen, pero igual me daba miedo, me reía sola; obviamente no podía comentarle mi miedo a mi esposo, ya los ojos le iban a explotar de la preocupación, no quería ser la culpable; nos fuimos a casa a esperar que Saori y Seiya lleguen a nuestras vidas.

 

 

 

Deja un comentario