Ya estás aquí, no te quiero perder…

A pesar de estar embarazada, seguía con mi ritmo de trabajo, trabajaba 150 horas en cada hospital, y estaba en dos; estaba muerta de cansancio pero feliz porque hacía lo que más me gustaba. Trabajar con personas es más complicado que trabajar en un escritorio,  delante de una computadora; porque no sólo tienes que solucionar un problema de salud sino lidiar con el estrés que viven los padres cuando alguno de sus hijos se enferma. Particularmente,  siempre me ha gustado tratar como me gusta que me traten; a pesar de que los hospitales públicos están saturados, una sonrisa, ser amable, explicarles la demora de la atención por la sobrecarga con calidez probablemente me ha librado de más de una queja; y estando embarazada no iba a cambiar eso.

Ese día era una de las tantas guardias que tenía programada, me seguía cuidando en cuanto a no hacer esfuerzos, ni cargar peso, comer a mis horas. Ese día, llegaron unos padres con su niña de 2 años, acudían a la emergencia porque la niña tenía 4 días de fiebre y no sabían la causa; previamente habían acudido a una clínica cercana y le dijeron que era viral; sin embargo, la fiebre persistía, ya era casi el cuarto día de fiebre y por eso acudieron al hospital; a pesar de lo mal visto que está la salud pública, confiaron en nosotros y fueron a mi guardia. Converse con los padres, que para serles sincera me parecieron muy educados, y lamentablemente no era lo habitual;  me explicaron con lujo de detalles los síntomas de la niña y todo lo previo; decidí hacerle unos exámenes y reevaluarla con resultados, les dije que demorarían un par de horas y con eso la veríamos, estuvieron de acuerdo. La niña que debía dejar una muestra de orina; no podía, le dolía, yo les insistía que era muy importante que deje la muestra y ellos estaba de acuerdo; pasaban las horas y la niña no quería orinar; les conversé sobre la posibilidad que sea una infección urinaria y sobre la necesidad de  tomar la muestra de orina con sonda, estuvieron de acuerdo;  pagaron (porque no tenían SIS)  los insumos y el procedimiento para la toma de muestra,  fueron donde la enfermera para que le hiciera la higiene respectiva y tome la muestra; eran casi las 7 de la noche.  Ellos regresaron al tópico donde me encontraba, más que molestos, sé sentían incómodos y ofendidos por la forma como la enfermera los había tratado; el padre me contó que la enfermera de aquel turno les había dicho que no podía atenderlos, que habían niños más graves, que la niña  no era prioridad, que se esperen. arde troyaCuando uno trabaja con un grupo de personas en el tiempo las vas conociendo y con esta licenciada yo ya había tenido algunos altercados; les creí porque sabía que ella se comportaba así, no es tanto lo que le dices sino la forma como lo haces, probablemente estaba en lo cierto, habían niños más delicados, mis guardias siempre han sido ¨complicadillas¨; pero estoy convencida que por la forma cómo se los dijo yo también me hubiera ofendido, el hijo de uno es prioridad siempre.  Me tuve que tragar el mal rato; disculparme por algo que no hice y darle tratamiento empírico; me agradecieron, se despidieron respetuosamente y se retiraron; sabía que si yo me acercaba a hablarle a la enfermera no íbamos a terminar hablando y con las hormonas encima y lo susceptible que estaba iba a arder Troya; ese día me fui a  casa con un muy mal sabor de boca y mucha cólera por lo qué pasó.

No sé si se me habría subido la presión en ese momento, sentía que la cabeza me iba a reventar, me latía, solo quería que termine la guardia e irme a casa a darme un baño y dormir. Cuando llegue a casa a bañarme me di cuenta que tenía rasgos de sangre en mi ropa interior; sabía lo que estaba pasando, y con siete semanas de embarazo un aborto se puede producir en cualquier momento; me toque de nervios, lloré a mares, le conté a mi gine y quedamos para el día siguiente.

sangrado vAcudimos a primera hora a la clínica y me indicó una ecografía; ahí estaba la causa del sangrado y la causa de mi angustia; un hematoma retrocorial amenazaba que nunca conociera a Saori o Seiya; amenazaba con terminar nuestros sueños y los cálculos sobre el costo de la  educación del niño o niña que había hecho el padre; amenazaba con seguir con nuestra familia de a dos y de empezar todo de nuevo; el padre,  que estaba muy preocupado me preguntó a la salida de la ecografía si todo estaba bien; le dije NO y le pedí su pañuelo para secar las lágrimas; no tuve que explicarle más, entendió perfectamente mi explicación y regresamos a la consulta.

Para explicarles qué significa un hematoma retrocorial; es una colección de sangre que ocurre entre el útero y el corión, este último es una capa que envuelve al bebé, si el  sangrado aumenta puede hacer que la placenta que esta adherida al útero se desprenda con el subsecuente aborto.

Así que esa había sido la causa de mi sangrado, ¿Será la guardia estresante que tuve?; ¿El muy mal rato que pasé?; ¿Algo que no debí hacer?;  ¿Trabajé de más, no debería llegar al mundo este angelito?; miles de preguntas rondaban mi cabeza, y si tiene algún problema y la naturaleza esta haciendo lo que hace con lo defectuoso, será la selección natural de las cosas, que será. El hecho que el Doc, me advirtió que tenía que hacer reposo absoluto por lo menos 5 días, sólo podía pararme para ir al baño y nada más, y eso hice, previamente hice mil llamadas para nuevamente cambiar mis turnos, explicar a los colegas y amigos lo que pasaba; ya no importaba nada, lo que más me importaba en ese momento era lo que más peligro corría, es cierto que un movimiento brusco podía hacer que sangre más y lo aborte, SI.

Pasaron los días que me dijo el Doc; antes de incorporarme me indicó otra ecografía para ver como iba;  los latidos estaban como me gustaban, fuertes y claros; pero el hematoma seguía ahí,  amenazando nuestra felicidad; claro, de menor tamaño y con vistos de involucionar, así que a continuar con la vida, sólo un susto. Retomé mis actividades como siempre; caminando más lento que de costumbre, muy tranquila y serena, nada de cargar peso. A los días que me incorporé, llegué contenta al trabajo, recibí el reporte de los pacientes que quedaban  y antes de empezar las actividades fui al baño, como de costumbre, y otra vez, estaba ahí, amenazando nuestra felicidad, nuestra alegría, el año de hormonas y exámenes; otro sangrado.

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